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Wellenbrecher-Schornstein

Puede verse en estos vídeos, de una forma rotunda y clara, el atropello que el Restaurante Rompeolas comete en el vecindario desde la primavera del año 2018. Los vecinos del restaurante llevamos dos años largos sufriendo este tormento: humos desorbitados (durante ocho y diez horas diarias), un ruido incesante del extractor de la chimenea (sin mantenimiento alguno y con vibraciones de escándalo, contrario totalmente a la normativa de ruidos), fuertes y permanentes Gerüche a parrilla (que pueden imaginarse claramente viendo los vídeos y que nos obligan a cerrar puertas y ventanas a cal y canto) y, lo que es mucho peor, sufriendo altísimos niveles de Toxizität en el aire, fruto de una combustión de carbón que supera en más de 10 veces (y en ocasiones 15 veces) los niveles permitidos y que es altamente cancerígena.

La chimenea en cuestión no cumple la normativa ni en altura (ubicada a apenas dos metros del suelo, al nivel de la primera planta de los edificios anexos) ni guarda en absoluto las distancias establecidas con las viviendas próximas, y para colmo está sujeta a una pared que no es propiedad del restaurante. Cuenta con un informe contrario de la Consejería de Medio Ambiente, con un informe técnico contrario también de los técnicos municipales, y con el apercibimiento de cierre del propio ayuntamiento de Ribadesella; actualmente en juicio con el restaurante a cuentas de la chimenea, la parrilla y el cenador levantado en la antigua bolera. Es más, el restaurante no cuenta con licencia para toda esta zona de terraza, incluida la actividad de la parrilla, ni cuenta con ningún tipo de permiso para soportar un aforo tres veces superior al que garantizaba la licencia tradicional del Rompeolas. Es decir, lleva funcionando casi tres años sin la licencia correspondiente que le permitiría garantizar la seguridad de sus instalaciones.

A comienzo de este año un juez les concedía medidas cautelarísimas para evitar que el ayuntamiento les cerrase ipso facto la terraza en el mes de diciembre de 2019, medidas que, entre otras cosas, les comprometía con la retirada de la chimenea en el plazo de dos meses. Estamos en septiembre y la cosa sigue como puede verse. Es más, durante el periodo de gracia de las medidas cautelares, sujetos como estaban a la «cautela» por presumirse la actividad «clandestina» de gran parte del negocio, pusieron en riesgo la seguridad de dos centenares de jóvenes de este pueblo organizando una fiesta de nochevieja (hasta el amanecer), precisamente en las instalaciones que no cuentan con licencia y que están en tela de juicio por la administración y por la justicia regional. Repitieron una fiesta similar en febrero con una celebración nocturna de comadres. Todo esto sin contar tampoco con la licencia de discoteca o sala de baile.

Es difícil de entender que un empresario local de larga trayectoria en el sector actué de esta forma tan disparatada, y que se lo pase todo por el forro (hablando en plata). Pero los vecinos no estamos dispuestos a permitir que siga jugando con nuestra salud de esta manera tan temeraria; no estamos dispuestos a enfermar para que pueda seguir haciendo negocio a nuestra costa. Ya nos hemos personado en el juicio que mantiene con el ayuntamiento y no cejaremos hasta que desmonte la chimenea y sufra la penalización que le corresponde por llevar todo este tiempo jugando con la salud pública.

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